DOLOR de huesos y articulaciones

OSTEOPOROSIS

La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por una disminución de la resistencia ósea que predispone a un mayor riesgo de fracturas. Puede ser primaria (Tipo I y II) y osteoporosis secundaria.

La osteoporosis primaria de tipo I ocurre en las mujeres poco después de la menopausia (osteoporosis posmenopáusica) y en los hombres durante y después de la mediana edad.

Por otro lado, la osteoporosis primaria tipo II se debe a la vejez. Ambos sexos pueden desarrollar osteoporosis primaria de tipo II a partir de los 70 años, en la que tanto los huesos trabeculares como los corticales degeneran, lo que provoca fracturas del fémur proximal, las vértebras y los radios. Las mujeres tienen un riesgo dos veces mayor que los hombres de sufrir osteoporosis primaria de tipo II debido a su masa ósea máxima baja.

La osteoporosis secundaria se debe a medicamentos o ciertas condiciones médicas, como hipogonadismo, hiperparatiroidismo o leucemia. El uso prolongado de algunos medicamentos puede conducir a la pérdida ósea, como los corticosteroides inhalados por vía oral o en dosis altas, el reemplazo de la hormona tiroidea y los inhibidores de la aromatasa. 

La osteoporosis está estrechamente asociada con una mayor mortalidad debido a las complicaciones de las fracturas osteoporóticas, particularmente en las vértebras y las caderas.

El descubrimiento de la osteoprotegerina (OPG) y del ligando del receptor activador del factor nuclear kb (RANKL) como efector final en la patogénesis de la osteoporosis, ha supuesto un importante avance en el conocimiento del remodelado óseo. Cuando el RANKL se une a su receptor natural (RANK) se inicia la diferenciación y activación de los osteoclastos. La OPG actúa como receptor señuelo que se une al RANKL impidiendo su acción osteorresortiva.

¿CÚAL ES EL TRATAMIENTO PARA LA OSTEOPOROSIS? EFICACIA DE LAS PLANTAS MEDICINALES:

Aquí podrás encontrar información sobre plantas medicinales para la osteoporosis:

La mayoría de las terapias actuales para la osteoporosis se centran en inhibir la resorción ósea y reducir la remodelación ósea. La hormona paratiroidea es de las únicas terapias anabólicas disponibles para tratar la osteoporosis grave. Se ha demostrado que las terapias farmacológicas actuales mejoran la densidad mineral ósea y reducen el riesgo de fracturas, pero el uso prolongado se ha asociado con varios efectos secundarios.

Por lo tanto, la búsqueda de nuevos fármacos continúa. Además, los agentes profilácticos para la osteoporosis se limitan al calcio y la vitamina D. Los avances recientes en la fitomedicina han estimulado el interés por transformar las plantas a base de hierbas en el tratamiento de enfermedades crónicas, como la osteoporosis. Algunas plantas a base de hierbas estudiadas vigorosamente han demostrado efectos antiosteoporóticos en estudios celulares y en animales [13,19,20]. Estos incluyen Rhizoma alismatis [21], Curculiginis rhizoma [22], Hemidesmus indicus (L). R. Br [23], Passiflora foetida [24], Cissus quadrangularis [25] y Dalbergia sissoo [26].

En este documento, se revisaron plantas herbales seleccionadas que han demostrado efectos protectores del esqueleto en estudios científicos. Se discutió su origen geográfico, componentes químicos activos y mecanismo de acción. Las plantas a base de hierbas incluidas en esta revisión se probaron al menos en estudios con animales o celulares (osteoblastos y osteoclastos cultivados), y se identificaron sus componentes bioactivos. Se discutieron seis familias de plantas originarias del continente asiático, a saber, Berberidaceae (Asia oriental), Fabaceae (Asia oriental), Arecaceae (Asia sudoriental), Labiatae (Asia sudoriental), Simaroubaceaea (Asia sudoriental) y Myrsinaceae (Asia sudoriental).

METABOLISMO ÓSEO

Las hormonas sexuales juegan un papel importante sobre el hueso. Los estrógenos participan en el mantenimiento de la masa ósea, consecuencia de su interacción a todos los niveles a través del bucle de las interleucinas; globalmente, inhiben la resorción y estimulan la formación de hueso. 

Los estrógenos actúan sobre los osteoblastos, directamente, modulando su proliferación y diferenciación, y aumentando la secreción de citoquinas que, a su vez, actuarían de forma paracrina estimulando o inhibiendo la actividad de los osteoclastos. Por otra parte, también tienen acción directa sobre los osteoclastos modulando su actividad. Más recientemente se ha comprobado que los estrógenos pueden aumentar los niveles de osteoprotegerina (OPG), proteína inhibidora de la resorción producida por los osteoblastos, por lo que podrían jugar un papel importante en la regulación de la osteoclastogénesis. 

Esta actividad explicaría la pérdida de hueso ligada al hipoestronismo tras la menopausia. Por su parte, los andrógenos tienen un efecto fundamentalmente anabólico, de forma que facilitan la acción osteoblástica e inhiben la resorción ósea al disminuir la secreción de citoquinas como la IL-618.